Share on X (Twitter) Share on FacebookEn la antesala del multitudinario evento “Esperanza Buenos Aires” en el estadio de Vélez Sarsfield, el evangelista Franklin Graham ofreció una conferencia de prensa en el Hotel Sheraton donde habló sobre los jóvenes, la familia, la fe y el futuro del país. Multipress Argentina estuvo presente. La mañana en el Salón Golden Horn del emblemático hotel de Retiro se llenó de expectativa y fe. Periodistas, comunicadores y pastores de distintos puntos del país aguardaban el ingreso del hijo de Billy Graham, el histórico evangelista que visitó Argentina en 1991. Más de tres décadas después de ese histórico encuentro, el evangelista Franklin Graham vuelve con un mensaje que atraviesa generaciones y fronteras: la esperanza. El líder de la Asociación Evangelística Billy Graham y de la organización humanitaria Samaritan’s Purse inició su exposición con una mirada sincera sobre la juventud. “Mi desafío a los jóvenes es que ellos produzcan el cambio en su país. No estoy hablando de política, sino de un cambio de corazón. Argentina necesita un nuevo corazón. Y solo Dios puede cambiar el corazón”, dijo con convicción. Reflexionó sobre la crisis de sentido que afecta a muchos jóvenes argentinos: “Los veo desanimados, pensando que no hay futuro. Pero quiero alentarlos: quédense en Argentina, construyan familias fuertes, estudien la Palabra de Dios y cambien su nación, un corazón a la vez”. Durante la conferencia, Franklin Graham también compartió que había entregado una Biblia al presidente argentino y se mostró sorprendido por su interés en las Escrituras. “Me dijo que de chico no conocía a Moisés ni la Biblia, pero hoy la está estudiando. Eso me da esperanza”, afirmó. Consultado sobre el movimiento Provida, el evangelista fue claro: “Creo que tienen la voluntad política del presidente, y deben aprovechar eso. No puede hacerlo solo. Necesita el apoyo de la gente para producir cambios. En mi país tuvimos victorias parciales, y la batalla sigue. No se den por vencidos, no pierdan la esperanza”. A lo largo del encuentro, el tono de Graham combinó pasión, sencillez y urgencia espiritual. “No hay muchos caminos a Dios —afirmó—. Solo hay uno, y es Jesucristo. Él fue quien llevó nuestros pecados en la cruz. No nos podemos salvar a nosotros mismos. Solo Jesús puede hacerlo”. Cuando se le pidió que definiera el mensaje más importante de su visita, respondió sin titubear: “Que cada persona pueda tener una relación personal con Jesús. No adoramos a un Cristo muerto, sino al que resucitó y vive hoy”. En un momento de la conferencia, Graham recordó una anécdota que reveló su sentido del humor y su fe cotidiana. “Después de una cirugía, vi un crucifijo en la pared del hospital. Pero era diferente: Cristo estaba de pie sobre la cruz, con los brazos abiertos. Les dije a los doctores: ‘Me gusta ese Jesús, porque está dando la bienvenida’. Y les pregunté si lo conocían. Creo que nunca lo habían mirado de esa manera”. El encuentro cerró con una pregunta sobre el legado familiar y el peso de continuar la obra de Billy Graham. Franklin se conmovió: “No hay llamado más grande que predicar el Evangelio. He conocido asesinos que fueron transformados por Cristo. Mi padre tenía razón: no hay honor más grande que servir a Dios”. Vélez Sarsfield: un estadio lleno de esperanza El mensaje de esta conferencia anticipa lo que se vivirá hoy y mañana en el estadio José Amalfitani, donde Franklin Graham encabezará el evento “Esperanza Buenos Aires”, organizado por la Asociación Evangelística Billy Graham junto a cientos de iglesias locales. Bajo el lema “Jesucristo cambia vidas”, se espera la participación de decenas de miles de personas en dos jornadas que combinarán música, testimonios y un mensaje central de fe y esperanza. Con la participación de Rescate; Redimi2; Michael W. Smith; Charity Gayle y miles de voluntarios que vienen trabajando desde hace meses en distintos barrios del país. Además, en paralelo a la cruzada, se llevan adelante acciones solidarias coordinadas por Samaritan’s Purse, incluyendo distribución de alimentos, acompañamiento espiritual y ayuda a personas en situación de calle. “Todo lo hacemos en el nombre de Jesús —explicó Graham en la conferencia—. Llevamos hospitales móviles, ayudamos en crisis y compartimos esperanza. Porque el Evangelio no solo transforma el alma, también sana los cuerpos y reconstruye comunidades”. Esta noche, cuando las luces del estadio se enciendan y miles de voces se unan en oración, Buenos Aires volverá a escuchar el mismo mensaje que hace más de tres décadas trajo Billy Graham: que la esperanza sigue viva, y que el amor de Dios puede cambiar el corazón de una Nación. PH: Luana Aparecida Do Nascimento Navegación de entradas De Roma al mundo: el Vitae Fest inspira un llamado global a la reconciliación Multitudinaria convocatoria de “Esperanza Buenos Aires” en Vélez