El sábado 28 de marzo, la banda neuquina Skapaltata reunió a la comunidad de lo eterno en su regreso a El Teatrito concretando una noche estelar que quedará para siempre grabada en la memoria de quienes estuvimos presentes. Para dar un concierto especial no solo por los amigos de la música que estaban anunicados en la cartelera, sino además por la carga emotiva que implicó esta nueva visita a Buenos Aires desde las reconditas tierras del sur para dar cuenta que el ska está más vivo que nunca.

Luego del video introductorio, la legión libertadora arrancó con toda la furia al son de “Estaré justo” para seguir danzando con “Lejos” y“Tu espina”. El compilado de clásicos continuó a todo ritmo a bordo de “Como un amanecer”“Te prometo” “No me voy a esconder”. Entonces llegó el turno del primer invitado con la aparición de Maxi Bongarrá (Año Cero), quien empuñando su guitarra Soame roqueó hasta más no poder al son de “Tu remedio”. Hasta que el romanticismo se apropió del lugar, al entonar “Ella es” que muchos pudieron dedicarle a su compañera como demostración de su amor.

La fiesta prosiguió con toda la energía de “Más allá del dolor“Mañana” “Maravilla” donde la potencia de los intrumentos de viento recrearon el propio sonido triunfal del cielo. En ese momento se develó la segunda sorpresa de la jornada, cuando Lucas Díaz Misii Amaria (Corto Plazo) descendieron de las escaleras para recalar en el escenario a fin de interpretar “El clan” mientras que el “Chino” Almeida aprovechó su descanso de la batería para ponerse el traje de conejo y tirar los palos a la audiencia. Pero la gran ovación de la velada se la llevó Fabián Liendo que cantó a dueto junto a Matías Scialabba “Tu mirada” además de compartir una pequeña reflexión sobre la verdadera identidad que tenemos como hijos de Dios.

Al promediar el concierto, se escucharon “A donde estés”“El ombligo” “Mi bandera” que contó con la emotiva participación de Fede Eyherabide (La Feria) emulando la grabación original realizada por su padre. Tanta adrenalina acumulada en el ambiente, fue equilibrada por el pequeño lapso de calma que aportó el set acústico armado en torno de Martín Ontivero quien cantó “Tu bastón” acompañado por la acordeón vocal que aportó el público. Hasta que llegó el turno de “Lázaro” que contó con el plus de su stage Maxo Lagos (Flabox) tras los tambores.

El desfile de invitados siguió su curso con el tándem constituido por Samu Báez Seba Liengo (Fila 9) quienes se sumaron al estridente mashup conformado por la fusión de “Libres” “La union”. También Mati se dio el lujo de rememorar canciones de ciclos televisivos que marcaron la infancia de muchos como “Cebollitas” y “Floricienta”. Y entre medio de ambas canciones, se apersonó “Súper ska” que surfeó la marea humana y tuvo el apoyó de otro ser fantástico encarnado por Leo Posadas

El último tramo del show trajo el aire caribeño al recinto representado por los largos dredlocks y la voz de Diego Gaspari (Las Sandalias) que proclamó  “La esperanza”. Y regresar a las fuentes con el himno de Los Fabulosos Cadillacs “Yo te avis锓Remen” con el bote volador que recorrió gran parte del auditorio y “A mi querido ska” como broche de oro de un reencuentro soñado. “Fue un show donde la intención fue la unidad. Ser uno. Fue por eso que quisimos invitar a músicos amigos y conocidos que hoy están vigentes, tocando con el mismo espíritu. Hacer música juntos. Levantar una misma voz. Cantar al unísono. Llevar un mensaje, transmitir la persona de Cristo”, señaló Matías Scialabba unos días después mientras todavía perduraba la emocióna flor de piel.

Por su parte, Maxi Bongarrá comentó: “Para mí tocar con los Skapa es seguir haciendo lo que tengo que hacer, subirme a un escenario y compartir con amigos. En este caso una banda amiga como los Skapa, compartir a través de la música las verdades de Dios. A mí me tocó ser parte del tema ‘Tu remedio’, y sabemos que el remedio está en Cristo. Así que nada, fue un placer roquearla con ellos ahí arriba, pasarla bien, divertirme y poder seguir. Insisto que permanecer haciendo música es lo mejor que me puede pasar”.

Mientras que Fede Eyherabide comentó: “El concierto en sí fue una locura, la cantidad de gente que que se acercó, que vino para saltar, para poguear, para roquear ahí junto con los chicos de Skapaltata, es muy lindo ver el amor que le tienen a esta banda que viene desde tan lejos también para  darlo todo ahí en la Capital. Así que nada, sin duda  fue una noche hermosa, donde sobre todas las cosas, creo que lo más importante  que pasó fue que el nombre de Jesús quedó  puesto en lo más alto y eso es lo más importante en este tipo de eventos donde sacamos a Jesús a la calle, de no olvidarnos verdaderamente por quien y para quien hacemos esto”.

Para Martín Ontivero, “participar del concierto de Skapa fue uno de esos momentos que te llenan el corazón. No solo por la música en sí, sino por lo que se generó entre todos: un clima de unión, amistad y alegría sincera. Fue un verdadero encuentro, de esos que te recuerdan que la música es para compartir y no para competir. Una juntada con gente que quiero, admiro y con la que comparto tanto. Fue un regalo. Ver tantas caras conocidas, abrazarnos, reírnos y hacer música juntos. Lo dijo Mati esa noche, y antes de salir al show nos leyó: ‘Que todos seamos uno’ (Juan 17:21). Y esa noche lo fuimos”.

También Diego Gaspari nos dejó su sensación de aquella noche: “La experiencia fue maravillosa, fue un momento hermoso. La gente, el clima que había de fiesta. La banda sonó tremendamente y  me sentí realmente honrado de haber podido participar de una canción que me gusta mucho y que en esos tres minutos que estuve ahí compartiendo el escenario con ellos fui muy feliz. La gente recepcionó muy bien todo lo que pasó en la noche y hubo un clima hermoso de hermandad, de alegría. Un clima en el que todos los músicos y artistas que estábamos en el escenario y los que estábamos invitados, todos queríamos que todo salga bien. Resalto eso, el amor y el cariño que se sintió. Así que nada, feliz de haber sido invitado por Skapaltata que admiro y amo tanto”.

En tanto Seba Liendo destacó: “Fue una participación muy linda, el hecho de poder compartir juntos tantos artistas. Si bien tenemos mucha cercanía, la mayoría casi nunca nos vemos todos juntos. Nos vemos todos en particular, nos vemos los unos con los otros, nos acompañamos, pero no siempre estamos todos juntos o tantos juntos.  Y creo que eso fue lo más importante, el poder estar juntos. Y más que juntos, unidos”. Además agregó: “El hecho de poder participar en una canción de Skapatata luego de tanto tiempo de estar lejos de los escenarios activamente en Buenos Aires. Si bien el año pasado habían estado, yo no había podido estar, entonces me había quedado con las ganas de poder participar. Los chicos son hermanos y cuando nosotros vamos para Neuquén siempre nos reciben, nos acompañan, comemos, charlamos. Vivimos muchos procesos juntos, así que también era muy especial para nosotros estar con ellos esta vez que venían para Buenos Aires”.

De este modo, Skapaltata ofreció mucho más que un concierto sino más bien un acto de comunión y celebración de la fe junto a su cálido  público que siempre le retribuye ese amor. Con cada invitado, con cada palabra, con cada canción, se tejió una red invisible pero firme, capaz de sostener a todos los que aún creen que la música puede ser herramienta de transformación, consuelo y alegría profunda. Y si algo quedó claro al caer el telón, es que Skapaltata no solo regresó a Buenos Aires: dejó una semilla plantada en los corazones que estuvieron ahí. Porque hay noches que no terminan cuando se apagan las luces, sino que siguen latiendo en el pecho. Y esta, sin dudas, fue una de ellas.

 

 

 

 

 

 

 

 

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