Share on X (Twitter) Share on FacebookEl histórico cantante de V8 se presentó el sábado 12 de septiembre en Groove de Palermo, donde recorrió clásicos de la banda y repasó buena parte del emblemático álbum, acompañado por una formación que sostuvo la potencia de una noche cargada de historia y presente. El heavy metal argentino volvió a encontrarse con una parte fundamental de su historia. El pasado sábado 12 de septiembre, Beto Zamarbide llegó al escenario de Groove de Palermo para celebrar los 40 años de “El fin de los inicuos”, uno de los discos fundamentales de V8, en una noche que combinó memoria, canciones emblemáticas y una respuesta contundente de un público que atravesó generaciones. La jornada comenzó con las presentaciones de Carcaman y Maligno, que prepararon el terreno para la llegada de Zamarbide. Cerca de las 21, el cantante apareció sobre el escenario y desde los primeros acordes quedó claro que la celebración no iba a limitarse a una mirada retrospectiva: el repertorio recuperó buena parte de la esencia de V8 y puso nuevamente en primer plano canciones que continúan formando parte del imaginario del metal nacional. “Deseando destruir y matar” fue uno de los primeros impactos de la noche, seguido por clásicos como “Muy cansado estoy”, “Momento de luchar”, “Si puedes vencer al temor” y “Lanzado al mundo hoy”. El recorrido permitió comprobar, una vez más, la vigencia de esas composiciones y el vínculo que mantienen con quienes las escuchan desde hace décadas, pero también con nuevas generaciones. Uno de los momentos destacados de esta primera parte llegó con la participación de la guitarrista Karina Alfie, invitada especialmente para compartir escenario con Zamarbide. Juntos interpretaron “Ideando la fuga”, canción que, según contó el propio cantante durante el show, fue elegida por la guitarrista para formar parte de la presentación. Después llegó el momento central de la noche: la celebración de los 40 años de “El fin de los inicuos”. Aunque el álbum no fue interpretado íntegramente, la selección permitió recorrer algunos de sus capítulos más representativos. “La gran ramera”, “Ciega ambición”, “El fin de los inicuos”, “Antes que los viejos reyes”, “Trágico siglo” y “Salmo 58” formaron parte de este segmento, recuperando la identidad de una obra que marcó un momento trascendental para el heavy metal argentino. La noche también tuvo espacio para las historias que sobreviven alrededor de las canciones. Antes de interpretar “Desde el Oeste”, Zamarbide compartió con el público una particular anécdota relacionada con el tema. Según relató, la canción había sido pensada originalmente para V8 y llegó a ser ensayada y grabada por la banda, aunque finalmente no formó parte de “El fin de los inicuos”. Tiempo después, Ricardo Iorio la incorporaría al repertorio de Hermética, donde se convertiría en una de sus canciones reconocidas. El relato también permitió recuperar otra historia vinculada a aquel período creativo: la llegada de Ricardo Iorio a la casa de Zamarbide con la intención de trabajar sobre una “chacarera”, idea que terminaría dando origen a “Reina ciega”. Hacia el tramo final del concierto apareció otro invitado: el baterista Fernando Scarcella, quien se sumó para interpretar los clásicos de Logos “Relámpago en la oscuridad” y “No te rindas”. Más adelante llegó “A través de los tiempos”, registrada originalmente en el álbum “Homenaje a V8″, publicado en 1996 a partir de aquella recordada presentación en el Estadio Obras. Y si había una canción que inevitablemente iba a ser reclamada por el público, era “Destrucción”. El clásico apareció sobre el final del set, aunque la despedida todavía no estaba completa. Cuando los músicos abandonaron el escenario, los pedidos de la gente hicieron que regresaran para ofrecer un último tema: “Ángeles de las tinieblas” puso el punto final a una noche que encontró su verdadera conclusión entre aplausos, cantos y la energía de un público que se negó a dar por terminado el encuentro. Una voz que atraviesa generaciones Uno de los aspectos más contundentes de la presentación fue la voz de Beto Zamarbide. A lo largo del concierto, el cantante sostuvo con potencia un repertorio que exige tanto desde lo vocal como desde lo emocional. La percepción quedó también reflejada en la respuesta de la audiencia, que acompañó prácticamente cada canción. Pero quizás la postal más significativa de la noche estuvo en las edades de quienes se encontraban frente al escenario. Junto a los seguidores que vivieron aquellos años, hubo una importante presencia de jóvenes que cantaron las canciones, saltaron y participaron activamente del show. Una escena que evidencia cómo el legado de V8 continúa encontrando nuevos oyentes y cómo aquellas composiciones siguen circulando entre generaciones. Zamarbide estuvo acompañado por Cristian Fernández en guitarra, Walter Scasso en bajo y Marcos Gianfrancesco en batería, formación que sostuvo la potencia instrumental durante todo el recorrido. A cuatro décadas de la edición de “El fin de los inicuos”, la celebración en Groove funcionó así como un encuentro entre pasado y presente. No se trató solamente de volver sobre un disco histórico, sino de comprobar en vivo que sus canciones todavía tienen lugar en un escenario, que continúan siendo cantadas por quienes las conocieron en su momento y por quienes las descubrieron muchos años después. La noche terminó, pero la historia que Zamarbide volvió a poner sobre el escenario sigue sonando. Aunque también tendremos la posibilidad de rememorar este festejo, a través del trabajo discográfico en el que se publicará en formato vinillo a través del sello Hurling Metal Record. La gira aniversario sigue por otras ciudades argentinas como Rosario, Comodoro Rivadavia, Pico Truncado y Córdoba. Para luego traspasar las fronteras para llegar a Colombia, Ecuador y México. Cronista: Rubén Iannuzi Foto: Gentileza de Santuario Rock Argentina Navegación de entradas El INAMU brindó una charla sobre derechos intelectuales en la música En el mes de la prevención del suicidio, Abby lanza “Tu vida vale”, una canción sobre el valor de la vida