El encuentro anual convocó a referentes del ámbito empresarial y social para analizar los desafíos de la competitividad desde una perspectiva que integró cultura organizacional, salud mental, valores y compromiso con la comunidad.

La Usina del Arte fue escenario, el jueves 8 de octubre, del encuentro anual de PEC, que bajo el lema “La última ventaja competitiva” convocó a empresarios, referentes institucionales y especialistas para reflexionar sobre los factores que determinan el desarrollo de las organizaciones en un contexto de cambios constantes. A lo largo de la jornada, el liderazgo, la cultura organizacional, el propósito y los valores humanos ocuparon un lugar central en las exposiciones, con una mirada que puso a las personas por encima de los resultados inmediatos.

La apertura estuvo a cargo de Felipe De Stefani, CEO de El Reino Infantil, quien dio inicio a una jornada que contó con la participación del ministro de Desarrollo Humano de la Ciudad de Buenos Aires, Gabriel Mraida. Durante su intervención, el funcionario destacó la importancia de los recursos humanos como valor agregado para el desarrollo de la Ciudad, especialmente en un territorio que no cuenta con recursos naturales para explotar en la misma escala que otras regiones del país.

La reflexión sobre el potencial humano como motor de crecimiento atravesó las distintas presentaciones y encontró una de sus expresiones más significativas en el testimonio de Carlos Felizzola, integrante de la Asociación Malvinas, Educación y Valores, quien compartió una historia personal vinculada con la Guerra de Malvinas.

Un chocolate, una historia de supervivencia y un mensaje sobre el valor de los pequeños gestos

Felizzola relató cómo, a los 18 años, el resultado del sorteo para cumplir el servicio militar obligatorio determinó su incorporación y, posteriormente, su participación en la guerra de 1982. Después de recibir la baja, fue convocado nuevamente por su regimiento y trasladado a las islas, donde atravesó cerca de 70 días en condiciones extremas, con frío, dificultades logísticas y la experiencia de convivir con compañeros heridos.

En ese contexto, un episodio aparentemente insignificante se transformó en una enseñanza que lo acompaña hasta hoy: el valor de un chocolate. Durante su permanencia en las trincheras, Felizzola observó cómo un compañero tenía en su poder varias tabletas del tradicional chocolate Águila. Aquella escena le hizo tomar conciencia de que, en medio de la guerra, el dinero perdía su valor habitual cuando no había posibilidades de utilizarlo, mientras que algo tan sencillo como un alimento podía convertirse en un bien invaluable.

“Cada uno de nosotros puede convertirse en un chocolate para alguien”, reflexionó, al trasladar aquella experiencia al presente y a la vida cotidiana. Allí reconoció la diferencia entre “precio y valor”, al intercambiar 100 dólares que en medio de la guerra era solo “papel pintado” por ese sabroso chocolate.

Con esa imagen, invitó a los asistentes a reconocer la importancia de los pequeños gestos, una palabra de aliento, un mensaje a tiempo o una muestra de agradecimiento que puede significar mucho más de lo que imaginamos para otra persona.

Para Felizzola, el chocolate dejó de ser simplemente un producto de consumo y se convirtió en un símbolo de solidaridad, empatía y humanidad. Cada vez que vuelve a encontrarlo en una góndola, recuerda aquella trinchera en las islas y el significado que adquirió en uno de los momentos más difíciles de su vida.

La intervención permitió vincular la experiencia de los excombatientes con los desafíos del liderazgo actual: comprender que el valor de una acción no siempre se mide por su costo o por su impacto inmediato, sino por lo que representa para quien la recibe.

Un reconocimiento a los veteranos de Malvinas

La historia compartida por Felizzola también tuvo un espacio especial en el reconocimiento a los integrantes de la Asociación Malvinas, Educación y Valores. Luego de las intervenciones de Omar Brunner y Esteban Tries, representantes de la entidad, ambos recibieron una placa conmemorativa de manos de Rafael Pedace, CEO de Todomúsica.

El homenaje destacó el valor, la entrega y el servicio a la patria de los veteranos, así como la importancia de transmitir su legado a las nuevas generaciones. La distinción puso en primer plano el trabajo de la asociación para rescatar aprendizajes y valores de una experiencia histórica traumática y convertirlos en una herramienta de educación y formación ciudadana.

Durante la entrega, Pedace expresó su agradecimiento por los testimonios compartidos y destacó su capacidad para inspirar a quienes buscan construir una Argentina mejor. En su mensaje, subrayó la importancia del esfuerzo, el trabajo, la resiliencia, el compañerismo y el amor al prójimo, y alentó a los veteranos a continuar compartiendo sus experiencias con los jóvenes.

La placa entregada a los representantes de la asociación resumió ese reconocimiento con una frase que dialogó directamente con el lema del encuentro: “La última ventaja competitiva es la gente”.

El homenaje funcionó como uno de los momentos más significativos de la jornada, al conectar el mundo empresarial con una historia de servicio, sacrificio y solidaridad que trasciende generaciones.

Sarab Rey: propósito, salud mental y liderazgo desde el servicio

Otro de los momentos destacados fue la entrevista a la antropóloga española y especialista en neurociencia y comportamiento humano Saraib Rey, realizada por la periodista María Julia Oliván. La conversación abordó la relación entre las creencias personales, el propósito, la salud mental y los desafíos que enfrentan quienes conducen equipos y organizaciones.

Rey cuestionó la cultura de la autoexigencia permanente y la idea de que cada persona puede controlar todos los aspectos de su vida mediante el esfuerzo individual. En el ámbito empresarial, explicó, esa lógica puede llevar a los líderes a asumir una responsabilidad excesiva por los resultados y a experimentar un desgaste que afecta tanto su bienestar como el de sus equipos.

Frente a esa concepción, propuso una mirada basada en el reconocimiento de los propios límites, la confianza y la posibilidad de orientar el trabajo hacia un propósito que trascienda los objetivos personales. Desde su perspectiva cristiana, destacó la importancia de comprender el liderazgo como una forma de servicio y de actuar de acuerdo con principios y valores, incluso cuando eso implica tomar decisiones difíciles.

La especialista también puso el foco en el agotamiento laboral o burnout, al señalar que el descanso y el cuidado integral son aspectos fundamentales para sostener el desempeño a largo plazo. En ese sentido, compartió su experiencia personal con la depresión y explicó la importancia de reconocer que los problemas de salud mental no deben interpretarse como una falta de fe o de voluntad.

Al recordar su tratamiento, describió la medicación psiquiátrica como “el flotador que Dios me mandó en medio de la tormenta”, una imagen con la que transmitió la importancia de aceptar la ayuda profesional y comprender que la fe y la atención de la salud pueden acompañarse.

La conversación también abordó la necesidad de construir entornos de trabajo donde las personas puedan reconocer errores, expresar diferencias y sentirse escuchadas. Para Rey, un liderazgo cercano, capaz de reconocer sus propias equivocaciones y de tratar a los demás con respeto, contribuye a generar confianza y seguridad psicológica dentro de las organizaciones.

Su planteo se vinculó con una de las ideas centrales del encuentro: el liderazgo no se sostiene únicamente en la autoridad formal, sino también en la capacidad de servir, escuchar y actuar con coherencia.

Daniel Herrero: la cultura y la confianza como motores de la competitividad

La experiencia empresarial tuvo uno de sus principales espacios en la entrevista a Daniel Herrero, CEO de Prestige Auto, representante oficial de Mercedes-Benz en Argentina, realizada por Luis Quinelli, presidente de Sion y Fundación Vitae.

Con una extensa trayectoria en la industria automotriz, Herrero compartió aprendizajes sobre la conducción de organizaciones, la transformación cultural y la importancia de desarrollar equipos capaces de responder a escenarios económicos cambiantes.

“El secreto de tu éxito va a ser la confianza y la mística que vos le des a tu equipo para que sea eficiente”, sostuvo, al destacar que la tecnología y las máquinas, por sí solas, no alcanzan para construir una organización competitiva. La cultura, en cambio, requiere formación, coherencia y un trabajo sostenido de liderazgo.

Herrero también defendió el valor de la industria como generadora de empleo, conocimiento, desarrollo tecnológico y oportunidades de crecimiento. Desde su experiencia, remarcó que los proyectos empresariales deben pensarse a largo plazo y no quedar condicionados exclusivamente por los resultados trimestrales o las coyunturas políticas y económicas.

En esa línea, destacó la responsabilidad que tienen los líderes sobre las familias que dependen de sus organizaciones y la necesidad de construir proyectos sostenibles a partir del diálogo, la comunicación y la participación de los equipos.

Otro de los aspectos centrales de su exposición fue la gestión del error. Para Herrero, los problemas no deben ocultarse ni castigarse automáticamente, sino utilizarse como oportunidades para revisar procesos y evitar que las mismas fallas se repitan. Cuando una persona advierte una equivocación y la comunica a tiempo, la organización tiene la posibilidad de corregirla y aprender.

El empresario también señaló que los procesos de transformación requieren comprender la cultura de cada país y combinar aprendizajes de distintas tradiciones de trabajo, sin intentar trasladar modelos de manera automática. La pasión, la creatividad y la capacidad de adaptación, sostuvo, pueden convertirse en fortalezas cuando se integran con planificación y objetivos claros.

Rodolfo Galloni: la ventaja competitiva comienza en las decisiones de cada líder

El cierre estuvo a cargo de Rodolfo Galloni, chair y expositor de Vistage, quien retomó los principales conceptos desarrollados durante la jornada para invitar a los asistentes a trasladarlos a su propia realidad.

En su reflexión final, reunió ideas como el valor, el propósito, la pasión, el trabajo en equipo, el servicio y el liderazgo con el ejemplo. También destacó la importancia de comprender las necesidades de la comunidad, desarrollar a las personas y generar espacios para que los equipos puedan crecer y aportar sus capacidades.

Galloni sintetizó el mensaje del encuentro con una definición que dio sentido al lema de la convocatoria: “La última ventaja competitiva depende de vos”.

Desde esa perspectiva, la diferencia no reside exclusivamente en las herramientas disponibles, la tecnología o los indicadores de gestión, sino en las decisiones que toman quienes conducen las organizaciones y en los valores que orientan sus acciones. El desafío, planteó, es liderar con el ejemplo, asumir responsabilidades y sostener principios incluso frente a las exigencias de un entorno competitivo.

Al finalizar el encuentro, las distintas intervenciones dejaron una idea en común: en un escenario donde la innovación, la tecnología y la eficiencia resultan indispensables, el diferencial más profundo de una organización sigue estando en las personas. En la confianza que se construye, en la capacidad de aprender de los errores, en el propósito que orienta las decisiones y en los pequeños gestos que pueden transformar la experiencia de los demás.

Porque, como recordó la historia del chocolate en Malvinas, aquello que parece pequeño puede adquirir un valor inmenso cuando llega en el momento indicado. Y esa misma lógica, trasladada al liderazgo, puede convertirse en una de las ventajas competitivas más importantes de cualquier organización.

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