Share on X (Twitter) Share on FacebookLa legendaria banda estadounidense repasó clásicos de distintas etapas de su carrera en una noche atravesada por la nostalgia, la celebración y el encuentro de generaciones. En el marco de su “Hope Tour”, la histórica banda Petra regresó a la Argentina para celebrar sus 50 años de trayectoria con un concierto cargado de clásicos, momentos emotivos y una energía que atravesó generaciones. El pasado sábado 16 de mayo, el Arena Sur fue escenario de una verdadera fiesta del rock cristiano, donde convivieron fanáticos que acompañan a la banda desde los años ochenta y noventa con jóvenes que descubrieron su música en plataformas digitales o por influencia familiar. La fecha en Buenos Aires formó parte de una extensa gira internacional que previamente había recorrido distintas ciudades de Estados Unidos y Europa antes de desembarcar en Sudamérica. Entre las escalas previas figuraron Oshkosh y Zeeland (USA), además de presentaciones en Costa Rica y Finlandia. Según el cronograma oficial publicado por la banda, el tour fue concebido especialmente para celebrar medio siglo de historia. La visita tuvo además un detalle particular: apenas un año atrás, Petra había tocado en el auditorio Parque Vida, ubicado a tan solo una cuadra del lugar donde esta vez se realizó el concierto, marcando un rápido reencuentro con el público argentino. Una previa con identidad propia La apertura estuvo a cargo de La Paez System, que ofreció un set compacto de aproximadamente media hora con temas como “Enemigo Virtual”, “Libertad” de Mike & Desafiados, “Largo Viaje”, “Eléctrico”, “La Lengua” y “Es Tiempo”. Con una propuesta intensa y moderna, la banda logró levantar la temperatura del recinto desde temprano en un set conciso de media hora. Sin embargo, volvió a repetirse una escena habitual en muchos conciertos: gran parte del público ingresó tarde o permaneció fuera del recinto esperando únicamente a la banda principal. Una actitud que merece al menos una reflexión. Las bandas soporte forman parte de la experiencia integral de un recital y muchas veces representan el esfuerzo de artistas emergentes que encuentran en estos escenarios una oportunidad única para mostrar su trabajo. El respeto y el acompañamiento también se construyen escuchando a quienes abren el camino antes del número principal. Un recorrido por cinco décadas Cuando las luces finalmente se apagaron y comenzaron a sonar los primeros acordes de “Destiny”, perteneciente al álbum “Unseen Power” (1991), el estadio explotó en aplausos. Desde allí, Petra construyó un recorrido que atravesó distintas etapas de su historia discográfica. “Dance” (“Unseen Power“, 1991) y “Filthy Lucre” (“Hope”, 2026) mantuvieron la intensidad inicial, mientras que “Just Reach Out”, del disco “Wake-Up Call“ (1993), generó uno de los primeros grandes coros colectivos de la noche. La banda continuó con “Kiss The Cals” (“Hope”, 2026), seguida por “I Am On The Rock” (“Beyond Belief”, 1990) y precisamente “This Means War!” del disco homónimo (1987), uno de los himnos más celebrados de toda la velada. La potencia sonora y la vigencia de las canciones dejaron en claro por qué Petra sigue siendo una referencia ineludible dentro del rock cristiano. Otro de los momentos destacados llegó con “Creed”, del álbum “Beyond Belief“ (1990), y “Judas’ Kiss”, clásico absoluto de “More power to ya” (1982), que desató una ovación inmediata entre los seguidores más veteranos. El segmento acústico y los momentos instrumentales La noche también tuvo espacio para el nuevo material. “He Came, He Saw, He Conquered” de “This Means War!” (1987) y “Deliver Us”, perteneciente al reciente álbum “Hope”, mostraron a una banda todavía creativa y con un mensaje vigente. Uno de los pasajes más emotivos apareció con un set acústico con lentos de los ’80 en el que Greg Bailey tomó el chelo, acompañado por John Lawry en teclados, Bob Hartman en guitarra y Critian Borneo en pads, mientras John Schlitt interpretaba las canciones del set acústico en un clima mucho más íntimo y contemplativo. Ese segmento desembocó en “We Rejoice In Hope” también de su último trabajo discográfico, aportando un respiro melódico antes del regreso a los riffs pesados. El concierto también incluyó un espacio para los lucimientos individuales. Bob Hartman protagonizó un extenso solo de guitarra, dentro del cual el baterista argentino Cristian Borneo tuvo su propio momento destacado con una intervención solista celebrada especialmente por el público local. Para seguir con “Jekyll & Hyde”, que le da el títul a la placa lanzada en 2003, que devolvió toda la potencia al escenario. Clásicos, nostalgia y comunión generacional El cierre principal encontró al Arena Sur completamente entregado con “Beyond Belief”, “Lord I Lift Your Name On High” y “Somebody’s Gonna Praise His Name”, donde las distintas generaciones presentes parecían fusionarse en una misma celebración. Luego llegó uno de los momentos más especiales de la noche: el “Hallelujah Chorus”, ya convertido en un clásico de la banda, seguido por “Adonai” grabado en “Back To The Rock” (2010), interpretado con un clima casi litúrgico, entre luces tenues, celulares en alto y un público que acompañó cada palabra. Los bises y la conexión con el público argentino El primer bis tuvo un fuerte guiño al público latino con “Yo Amo Al Señor” y “Clamaré A Mi Señor”, versiones en español incluidas en el recordado álbum “Petra En Español” (1992). La reacción del público fue inmediata y emotiva, especialmente entre quienes crecieron escuchando aquellas adaptaciones en cassette y CD durante los años noventa. Pero todavía faltaba el cierre definitivo. Tras varios minutos de ovaciones y con el público coreando el nombre de la banda y de John Schlitt al grito de “¡Argentina!”, Petra regresó al escenario para el segundo bis con un explosivo “Mini Rock Medley”, que incluyó fragmentos de “Sight Unseen” e “It Is Finished”, desatando una verdadera celebración como broche de oro. Una banda que sigue haciendo historia Cinco décadas después de su nacimiento, Petra continúa demostrando que su legado trasciende generaciones y fronteras. Arena Sur no solo fue testigo de un recital: fue el punto de encuentro entre memoria, fe y rock, en una noche donde los clásicos volvieron a sonar con la misma fuerza de siempre y donde quedó claro que, para miles de personas, estas canciones siguen siendo parte de su historia personal. Foto: Alejandro Ávila Navegación de entradas Rescate honra su historia con nuevo disco en vivo